¿Cómo se pone en órbita un satélite?
La velocidad mínima a la que un objeto puede escapar a la atracción
gravitatoria de un cuerpo en el espacio, la cual depende del tamaño y la masa
del astro en cuestión. Un objeto (por ejemplo un cohete) lanzado con una
velocidad inferior a a velocidad de escape volverá a caer sobre la superficie.
Una velocidad igual a la de escape conseguirá ponerlo en órbita, mientras
velocidades superiores lo alejarán del mismo. Para que un objeto pueda escapar
de la tierra su velocidad de escape es de 11,2 kilómetros por segundo.
Los satélites hoy en día se ponen en órbita integrándolos en un cohete o
poniéndolo como carga en el Space Shuttle. Varios países y empresas
de ámbito internacional, tienen la capacidad de lanzar cohetes y satélites de
varias toneladas haciendo que orbiten de forma segura. Para la mayoría de
los satélites que se
ponen en la órbita, el método del lanzamiento de cohetes es considerado una de
las principales vías, ya que consigue atravesar la parte más espesa de la
atmósfera más fácilmente y minimiza mejor el gasto de combustible.
Después de que uno de estos dispositivos es lanzado
al espacio, el mecanismo de control del cohete usa un sistema de guiado para
calcular los ajustes necesarios para que el cohete siga el plan de vuelo. En
muchos casos, el plan de vuelo le dice al cohete que se dirija al este, ya que
la tierra rota en esta dirección, dándole al lanzamiento un empujón extra. La
fuerza de esta ayuda adicional depende de la velocidad rotacional de la tierra
en la localización del lanzamiento. Este impulso es más fuerte en el ecuador,
donde la distancia alrededor de la tierra es más grande y la rotación más rápida.
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